ARTE ASTURIANO EN OVIEDO

Forma parte del arte prerrománico de la Península Ibérica, junto con el arte hispano-visigodo y el arte mozárabe, los tres muy relacionados entre sí, que aparecen después de la invasión musulmana en el siglo VIII. Aunque lleve el nombre de asturiano, abarca los territorios que antiguamente comprendía el reino de Asturias, es decir, la actual provincia de Asturias también parte de Galicia.

Lo más significativo de este tipo de arte lo encontramos en la arquitectura, aunque también se puede ver en piezas de orfebrería, pintura y escultura.

Nos vamos a centrar en la ciudad de Oviedo.

El rey Alfonso II, mandó edificar algunos edificios, al estilo de los visigodos de Toledo, reconstruyendo alguno edificado por su padre Fruela I, actualmente desaparecido. También mandó construir la catedral de San Salvador y el panteón iglesia de Santa María, en el solar donde ahora se encuentra la catedral gótica. Al sur de la catedral de San Salvador fue erigida la Cámara Santa, y muy cerca de ésta se halla la iglesia de San Tirso, del que solo queda el muro de cabecera.

IGLESIA DE SAN TIRSO

Cabecera de la Iglesia de San Tirso, en el centro de Oviedo. En ella se puede ver una ventana trífora, de tres huecos, con arcos de ladrillo sobre columnas. Está enmarcada por un alfiz y, como la mayor parte de edificaciones de esta época, sillares de piedra en las esquinas y sillarejo en los muros.

El resto de la Iglesia de San Tirso fue reconstruida desde el siglo XII, luego en el XIV, y en el interior, fue reconstruida en el siglo XVI, después de un incendio.

CÁMARA SANTA

Aunque tradicionalmente se pensaba que se construyó en la época del rey Alfonso II, hoy se sabe que, en realidad, se edificó en época de Alfonso III, en el siglo IX, y es un edificio de planta rectangular y dos pisos sin comunicación entre ellos, adosado a una torre, que casi no se aprecia, conocida como la Torre de San Miguel.

La Cámara Santa desde el exterior. Actualmente está adosada a la Catedral gótica de Oviedo. En esa fachada se aprecian arcos de descarga, algunos reformados en el siglo XII y contrafuertes. El material, sillares de piedra y sillarejo.

Piso alto de la Cámara Santa. Es una capilla dedicada a San Miguel. Al fondo, se ve el presbiterio, espacio dedicado al clero. Originalmente tenía bóveda de madera, pero en el siglo XII, fue sustituida por una bóveda de cañón. Como adorno, se conservan una serie de estatuas románicas de los apóstoles. La reja del presbiterio se instaló en el siglo XIII para proteger las importantes reliquias de arte asturiano.

A la izquierda Santiago el Mayor y San Juan. A la derecha, San Pedro y San Pablo.

Izquierda Santo Tomás y San Bartolomé. A la derecha, San Simón y San Judas.

A la izquierda, San Felipe y Santiago el menor. A la derecha, San Andrés y San Mateo.

La Cruz de los Ángeles, que Alfonso II entregó a la catedral de Oviedo en el año 808. Es una cruz griega, de alma de cerezo, recubierta por láminas de oro y piedras preciosas. Existe una famosa leyenda que cuenta cómo Alfonso II buscaba orfebres para realizar una cruz con oro y piedras preciosas. Encargó la obra a dos viajeros desconocidos y, cuando de noche fue a inspeccionar el trabajo, temeroso de que le robaran, se encontró un resplandor y, aunque los orfebres habían desaparecido, había una magnífica cruz terminada en el centro de la sala. Se identificó a aquellos jóvenes con ángeles enviados por Dios, de ahí su nombre.

Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, fue donada a la Catedral de San Salvador por Alfonso III en el año 908. Es de tipo cruz latina, con brazos desiguales, realizada sobre un armazón de roble, con un medallón central y terminando cada brazo en lóbulos. El anverso está cubierto por chapa y filigrana de oro, esmaltes, cabujones, cristales y perlas. Tuvo que ser restaurada, igual que la Cruz de los Ángeles en el siglo XX, después de varios atentados.

La Caja de las ágatas es un pequeño cofre para guardar reliquias, que fue donada por Fruela II, hijo de Alfonso III, y su esposa Munia, en el año 910. Es de madera con chapa repujada en plata, la base, y en oro con motivos florales , en los huecos, decorados con placas de ágata y otras piedras finas. También tuvo que ser restaurada.

Cristo de Nicodemo, realizado en marfil, obra posterior, del siglo XII, que custodia un lignum crucis en su interior.

El Arca Santa, que conservaba el Santo sudario, y que fue recubierta enteramente de plata en el siglo XI por orden del rey Alfonso VI de León.

El Santo Sudario, que es la reliquia más importante de todas las conservadas en la Cámara Santa, y uno de los mayores y más importantes relicarios de la cristiandad. Es un lienzo rectangular, de lino, hilado con torsión en “Z” y en textura de tipo tafetán, sin tinturas ni remates laterales, que mide 85.5 x 52.6 cm, que cubrió la cabeza de Cristo después de su muerte. Ha sido sometido a innumerables estudios científicos, que han probado restos de sangre y pólenes de la zona de Palestina y el Mediterráneo y diversas pruebas que acreditan su edad.

En la parte inferior de la Cámara Santa se encuentra la Cripta de Santa Leocadia. La cripta es de planta rectangular rematada con una bóveda de cañón de una altura de 2.30 metros. El espacio está dividido en dos, en la entrada está situada la nave y al fondo el presbiterio en el que está colocado el altar. La nave está situada al principio de la cripta, en ella se encuentra las dos entradas existentes a la cripta, situadas una al norte y otra al sur. El suelo cuenta con tres tumbas excavadas en la tierra y perpendiculares a las entradas por lo que su orientación es este-oeste. Dos de estas tres tumbas están cubiertas por lápidas profusamente labradas, la tercera carece de cualquier tipo de losa. El presbiterio al fondo, conserva el pavimento original. En esta zona se encuentra el altar mayor, consistente en un gran bloque de piedra que descansa sobre la tumba de Dulcidio. En la pared se encuentra una ventana con una cruz griega.

A la cripta se accede desde el claustro. Está cubierta con una bóveda de cañón, y custodió los cuerpos de los mártires Eulogio y Leocricia, llegados a Oviedo en el año 884. Su primera función fue de capilla martirial y funeraria.

SAN JULIÁN DE LOS PRADOS

Iglesia de San Julián de los Prados, de la etapa llamada prerramirense, época de Alfonso II, (791- 842)

Se encuentra a unos 800 m del centro de Oviedo. Se cree que formaba parte de un conjunto palacial, del que no se han encontrado restos arqueológicos todavía.

En tiempos de Alfonso III, fue donado a San Salvador de Oviedo y se consagró a la advocación de los santos esposos Julián y Basilisa, por lo que se conoce como Santus Julianus, o Santullano.

En su construcción el arquitecto del rey, posiblemente llamado Tioda, usó sillares para las esquinas y sillarejos de calizas y areniscas para los muros. También podemos encontrar madera y mármol, además de yeso.

En el siglo XVII- XVIII, se construyeron unas bóvedas tabicadas y a comienzos del siglo XX se descubren las pinturas de las paredes. Después de la Guerra Civil, Menéndez Pidal promovió la restauración de los desperfectos.

La iglesia tiene una planta basilical con tres naves y un transepto inscrito en la planta. En el exterior, se pueden apreciar contrafuertes de piedra. La celosía de la capilla norte es la única que queda original. Sobre la capilla central se ve la cámara supraabsidial, a la que se accede sólo desde el exterior.

Detalle de la cámara supraabsidial, con la ventana trífora, formada por tres arcos de medio punto con columnas al estilo bizantino.

La nave central está elevada y separada de las laterales por arcos de medio punto sobre pilares.

La cubierta de madera forma una armadura dos aguas.

Las naves son cortas y anchas, separadas por pilares que sujetan arcos de medio punto. Un gran arco toral da entrada desde la nave central al transepto.

Detalle de la decoración de los arcos, recubiertos de estuco y decorados con motivos geométricos pintados de colores.

En las pinturas del transepto, se aprecian los motivos florales, geométricos y arquitectónicos, organizados en tres niveles jerárquicos, al estilo de la pintura mural romana y pompeyana.

Desde el transepto, se accede a la cabecera formada por tres capillas abovedadas, que no se comunican entre sí y cuyo fondo forma un muro plano, que se ve desde el exterior.

Otro detalle de la nave central y la nave lateral derecha. La pintura está hecha al fresco, sobre estuco tierno. Los dibujos se ha comprobado que se hacían sobre una composición de incisiones previas, antes de que se secara y luego se pintaron.

Restos de los primitivos arcos, y en la tercera foto, se aprecian los restos de un antiguo balcón, al que se acedía por lo que ahora es la ventana superior. Posiblemente el rey oyera la Misa desde ese lugar.

Los tres ábsides vistos desde el transepto. Los tres tienen bóveda de cañón decorada.

El ábside central, enmarcado por arcos de medio punto ciegos y presidido por el altar mayor.

En el centro del ábside, una imagen extraordinaria del Crucificado, llamado Cristo del Consuelo, del siglo XIII. Fue realizado en madera policromada, en el que se pueden apreciar rasgos románicos y también góticos.

Ábside central presidido por el Cristo del Consuelo.

En el transepto, podemos ver una de las celosías, en la que se repite el motivo recurrente de las cruces gemadas, símbolo de la monarquía asturiana, que también encontramos en las pinturas. Es lo que se conoce como Cruz de la Anástasis o Vera Cruz.

Detalles de las pinturas con motivos arquitectónicos del transepto.

Vista de la nave central desde el transepto.

La decoración carece de escultura y se basa en pintura con representaciones geométricas y florales, además de arquitectónica.

Los dos ábsides laterales vistos desde el transepto.

Parte del transepto y de la nave central.

La pila bautismal.

SANTA MARÍA DEL NARANCO

El rey Ramiro I promovió una serie de edificaciones en la ladera del Monte Naranco, junto a la ciudad de Oviedo. Uno de los conservados es conocido como Santa María del Naranco, que fue el Aula Regia del conjunto palacial que el rey Ramiro I mandó construir en las afueras de la capital en el año 842. Su estilo artístico es el denominado «ramirense», dentro del prerrománico asturiano. Más tarde acabó convertido en iglesia en el siglo XII.

Se empezó a construir a mediados del siglo IX y, como se ve tiene una considerable altura.

Los materiales utilizados son piedra y argamasa, y consta de dos plantas rectangulares superpuestas.

Vistas de la fachada oeste de Santa María del Naranco.

El peso de las bóvedas está recogido en los muros exteriores y en unos contrafuertes.

Escalera de acceso a la planta superior.

La planta inferior está cerrada por una celosía de hierro.

En esta imagen se aprecian perfectamente los distintos niveles. Abajo, la llamada cripta. En la planta alta la nave principal.

En la parte superior encontramos una ventana trífora, esto es, de tres huecos.

Fachadas sur y este de Santa María del Naranco.

El edificio se levanta sobre un zócalo, que sirve para igualar la altura del terreno.

Detalle de la fachada sur.

Interior de la planta superior. Bóveda de cañón reforzada por arcos fajones. Estos elementos son innovadores en esta época.

Ventana trífora y bóveda de la planta superior.

La bóveda se apoya sobre unas columnas, algunas sogueadas, que sujetan unos arcos ciegos peraltados adosados a las paredes, lo que hace que parezcan mucho más altos. La planta superior, o planta noble, está ricamente decorada con adornos escultóricos y medallones, en los que aparecen figuras de animales, geométricas, humanas y también la famosa cruz, símbolo de la monarquía astur.

En las fachadas pequeñas, se puede acceder a sendos miradores abiertos al exterior mediante columnas decoradas y arcos de medio punto peraltados.

Detalle de una de las ventanas laterales, enmarcada por columnas cordadas.

Decoración de los arcos y medallones.

Altar situado en la galería de la fachada este.

Detalle del acceso a una de las galerías .

Acceso a una de las galerías exteriores.

Vista de la planta superior. Se aprecia muy bien cómo los arcos fajones se apoyan en ménsulas. A la derecha, el pórtico al que se accede por una doble escalera.

Acceso a la planta inferior o cripta.

La planta inferior está flanqueada por dos habitaciones.

Bóveda de cañón con arcos fajones de la cripta.

Una de las habitaciones de la planta inferior. Este tipo de piedra soporta muy bien la humedad de esta zona.

SAN MIGUEL DE LIÑO

San Miguel de Liño, o Lillo, formó parte de los edificios que Ramiro I mandó construir en la ladera del Monte Naranco. Es de comienzos del siglo IX.

Solo queda de la época original la parte de acceso principal, el pórtico y cámaras de acceso a la tribuna, la tribuna flanqueada por dos habitaciones y el primer tramo abovedado de la iglesia. El resto se derrumbó por problemas del terreno y fue reconstruida en el siglo XII, adosándole un ábside. En la imagen se ve la tribuna original encima de la puerta.

En esta fachada se aprecia una ventana con celosía original y los contrafuertes. El templo tenía planta basilical de tres naves separadas por arcos sobre columnas. Las naves estarían cubiertas con bóvedas de cañón. De la central queda una parte original.

Han quedado tallas en celosías y paneles y algunas en las columnas y jambas. También hay restos de pinturas con representaciones humanas. El ábside de la cabecera fue añadido en el siglo XII.

Vista del pórtico y la tribuna desde el interior de San Miguel de Liño. Se aprecian el arco de medio punto y la bóveda de cañón.

Tribuna superior y detalle de una de las jambas.

FUENTE DE LA FONCALADA

Es una obra civil de las más importantes de Europa de época altomedieval. Fe edificada en un lugar próximo a la muralla.

Esta fuente data del siglo IX, de la época del rey Alfonso III.

En su frontón está grabada la Cruz de la Victoria. Con una leyenda en latín que dice: Con este signo se protege al piadoso. Con este signo se vence al enemigo. Señor, pon el signo de salvación en esta fuente y no permitas que se acerque el ángel golpeador.

Todos estos edificios fueron proclamados Patrimonio Mundial de la UNESCO.

4 pensamientos

  1. 3 de enero de 2023

    ¡Qué trabajo tan buenísimo y bonito, Carmen! Te agradezco mucho lo que compartes con todos nosotros. Disfruto mucho con tus envíos. ¡Qué suerte tienen tus alumnos contigo!

    Te deseo un muy buen año 2023 y que sigas como eres.

    Te conocí gracias a Ëmilio Fernández. Es una pena muy grande que ya no esté con nosotros. Era una gran persona y a ti te tenía en un concepto muy alto. Lo echo mucho de menos.

    Un abrazo, Aurora

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