CONQUES

Situada en el departamento de Aveyron, en la Occitania francesa, junto al río L´Ouche, una zona en la que todavía los mayores hablan occitano (ellos dicen Concas) y que muchos consideran el pueblo más bonito de Francia. Parece ser que era parada obligatoria en el Camino de Santiago, ya que se conservaba una reliquia de la mártir Sainte Foy, que defendió su fe cristiana contra los romanos en el siglo IV. En el siglo XI se construyó la Abadía de Santa Fe , una de las grandes joyas del Románico francés, con nave central y dos laterales y que alcanza una altura de veinte metros. A su alrededor se levantó un pueblo donde todo parece regirse por las mismas normas medievales con las que se levantó. Las casas, construidas con vigas de madera, han resistido el paso de los siglos. Durante la Revolución Francesa, los habitantes de Conques escondieron en sus casas el famoso tesoro de la abadía, objetos finamente tallados con oro, plata y piedras preciosas durante los tiempos de Carlomagno y Pipino II de Aquitania. Aunque la reliquia con mayúsculas era la que venían a adorar los peregrinos en su largo viaje a Santiago, la gran estatua de oro de Santa Fe.

Conques, en la Occitania francesa.

Conques se conserva como en la Edad Media. La mayoría lo considera el pueblo más bonito de Francia.

Abadía de Santa Fé, o Sainte Foy, mártir que fue quemada en la hoguera con 13 años en Agen, Aquitania, por defender la fe cristiana frente a los romanos en el año 303. Siempre ha sido parada del Camino de Santiago.

Fachada oeste de la Abadía de Sainte Foy, de estilo románico del siglo XI. En tiempos de las guerras de religión, los hugonotes saquearon la abadía, y desaparecieron, cuadros y retablos e imágenes.

Tímpano de la puerta oeste de la abadía, del siglo XII, enmarcado con arquivolta de medio punto, decorado con más de 120 personajes, que representan el Juicio Final y policromado en dos colores, en azul el cielo, y en rojo el infierno. En la parte superior aparecen los ángeles tocando la trompa. En el nivel central, Cristo en majestad, en el centro, que preside el juicio a las almas, y detrás de Él, los ángeles llevan la Cruz. El arcángel San Miguel y un demonio pesan las almas. Los justos pasan a la derecha de Cristo y los condenados a la izquierda, donde los come un Leviatán. La Virgen María y San Pedro aparecen en una aureola a la derecha de Cristo. También aparece Abraham recibiendo a los justos y Santa Fé, de rodillas. Abajo a la derecha, aparece Satanás y los pecados capitales.

La Abadía tiene una nave central y dos laterales con pilares con columnas adosadas, triforio o galería y bóveda de cañón, que terminan en un ábside central y absidiolos y una linterna , en forma de octógono encuadrado, con ángeles en los ángulos. Las naves laterales, que continúan en girola, con rejas para que los peregrinos pudieran dar la vuelta al lugar donde se encontraban las reliquias de la Santa. Las naves laterales tienen bóvedas de arista.

Foto: Camster.

Linterna muy restaurada.

Un ejemplo de los capiteles de la Abadía de Foy. Original. La mayoría están muy restaurados.

Claustro de la Abadía con una fuente en el centro que servía para suministrar agua a los peregrinos.

Otra vista del Claustro.

Ábside y absidiolos de la Abadía de Sainte Foy, con un gran número de ventanas.

Aspecto exterior del ábside y la linterna de la Abadía de Sainte Foy.

Foto: Concatenation.

Tapices con la historia del martirio de Santa Fé. En éste, en el juicio delante de Decius.

Imagen de Santiago en la Abadía de Conques.

El tesoro de la Abadía se guarda en otro lugar, con entrada independiente y cámara acorazada. Solo se puede entrar con visita guiada y previo pago. Esta imagen de oro con piedras preciosas, guarda las reliquias de Sainte Foy, se dice que el cráneo de la Santa, y gracias a la protección de los habitantes, que lo escondían en sus casas, ha logrado sobrevivir a guerras, revoluciones y saqueos.

También se guarda la letra A del abecedario de Carlomagno, quien según la leyenda, mandó hacer 24 letras para repartir entre los monasterios de sus dominios, y como el de Conques era su favorito, le concedió la A.

Otro de los relicarios guardados en Conques es el que, según dice la tradición, guarda el brazo de San Jorge con el que mató al dragón.

Cofre de Pépin. Orfebrería carolingia. Siglo IX, con adornos de esmaltes de colores, algunos añadidos hasta el siglo XI.

Una de las calles y casas de Conques, construidas con piedra, vigas de madera y tejados de pizarra.

Casas y Abadía de Sainte Foy de Conques.

Porte de Barry. Una de las puertas de la muralla románica que aún quedan en Conques.

Porte de fer, o puerta de hierro. Otra de las tres puertas originales de la muralla románica.

Otro resto medieval son los hornos de pan.

Detalle de la construcción típica de Conques, con piedra y madera. Las casas tienen orientadas sus fachadas principales hacia la región del mediodía-pirineos y tienen dos entradas. Las de las plantas bajas, abiertas hacia la calle inferior, y las de la primera planta, abiertas hacia un jardín o hacia la calle superior. Según un dicho local: «En Conques, se entra por el granero para salir por el sótano». Los cimientos se hallan excavados en la roca.

Plazuela delante de la entrada a la Abadía.

En lo alto de Conques encontramos el casrillo de Humiéres. Desde lo alto de su torre se defendía el pueblo.

Humiéres.

Otra vista de las casas de Conques.

Hay dos miradores en lo alto de Conques desde los que se pueden ver unas perspectivas preciosas.

El llamado Puente de los peregrinos, de origen romano y que todavía se usa para cruzar el río.

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