PIEDRAS «TROVANTS»

Significa «Piedras que crecen» en rumano, ya que este fenómeno se observó por primera vez en Costeşti, localidad del distrito de Argeș, Rumanía.

Se pueden ver estas piedras en el condado de Valcea, junto a una cantera de arena cercana al pueblo de Costeşti, o a lo largo del arroyo Gresarea, cerca del pueblo de Oteşani, a unos 15 km de Horezu.

Foto: archialtistul/ISTOCK.

Debido a los terremotos ocurridos hace seis millones de años, se produjo una sedimentación del material detrítico transportado por los ríos.

Foto: achiartistul/ ISTOCK

Estas estructuras rocosas tienen formas suaves, cilíndricas, nodulares y esféricas, lo cual indica que no son consistentes y crecen desde unos pocos milímetros hasta alcanzar los 10 metros, las más longevas. Pero este crecimiento tarda aproximadamente unos 1.000 años en aumentar entre 4 y 5 centímetros.

Las piedras están compuestas por una roca dura en su centro, como si fuera un núcleo, llamado piedra madre, que puede tener  origen ígneo o metamórfico, o sedimentario,  y el resto, el exterior,  está formado por una arena muy porosa y arenisca, de origen clástico, con componentes de cuarzo, silicato, feldespato, y a veces, litio, unida con agua con grandes cantidades de  carbonato de calcio.

Tienen anillos de crecimiento visibles cuando se corta la piedra, como ocurre con los árboles.

Alrededor del núcleo se va formando una especie de caparazón.

Los expertos del Museo afirman que se forman debido a la acumulación de carbonatos en su interior, que hacen que cuando reciben el agua de la lluvia, que contiene minerales disueltos y pH ácido por contener dióxido de carbono, penetra a través de los poros de la arenisca, y con el carbonato de calcio, se produce un gas que hace que  presionen a las capas exteriores y vayan creando protuberancias a modo de raíces, que las hacen “crecer”, con meteorización esferoidal, que se ve como anillos concéntricos.

Foto: achiartistul/ISTOCK.

También tienen la capacidad de desplazarse y, aunque muy lentamente, ya que se trasladan de promedio 2,5 milímetros cada dos semanas.

A lo largo del tiempo, mucha gente, por desconocimiento, ha creído que las piedras son mágicas y tienen vida propia, hablando algunos de fenómenos paranormales o extraterrestres que han llegado a la Tierra con los meteoritos.

Existe una Reserva Natural “Museo Trovants” administrado por la asociación Kogayon, que pretende concienciar sobre la protección del medio ambiente. Este museo ubicado dentro del pueblo de Costeşti.

Foto: Bereta/ISTOCK.

Existen Trovants no sólo en en Rumanía, sino también en Rusia, las estepas de Kazajstán o la República Checa.

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