LAS CIUDADES MÁS ANTIGUAS DE ASIA 2

En Las Ciudades más antiguas de Asia 1, hemos visto cuáles son las ciudades que ya no existen, pero de las que quedan restos arqueológicos importantes que nos permiten saber con seguridad que fueron las primeras ciudades del mundo: Catal Huyuk, Huruk y Ur, así como otras de la zona de Mesopotamia como Lagash, Eridú, Babilonia, etc.

Ahora vamos a analizar cuáles son las ciudades más antiguas desde su fundación y que se han mantenido habitadas ininterrumpidamente hasta nuestros días.

Aunque hay varias que se disputan el honor, como Damasco, Alepo, Jaffa, la más antigua es Jericó. Aunque siendo rigurosos, no se las puede considerar ciudades hasta mucho después, vamos a aplicar el criterio de datación de los primeros hallazgos más antiguos encontrados.

JERICÓ

Un oasis verde, gracias a las aguas del Jordán, situada a 260 m bajo el nivel del mar, lo que le vale también el título de ciudad más profunda de la Tierra, en Cisjordania, perteneciente a la Autoridad Palestina hoy.

Sus habitantes originarios fueron los natufienses, cultura anterior al 9000 a. C. que no eran verdaderos granjeros, ya que cazaban animales salvajes y recolectaban cereales pero vivían en casas permanentes: unas viviendas circulares semienterradas en el suelo y con una única habitación. Fueron esas casas las que crearon la base de la primera Jericó.

La arqueóloga británica Kathleen Kenyon excavó el yacimiento denominado Tell es-Sultán, En idioma hebreo, la palabra tel (en árabe, tell) significa montículo, es decir, elevación formada por capas consecutivas de numerosos estratos, apilados los unos sobre los otros, cada uno de ellos con los restos de un poblado o ciudad antiguos. En el último de ellos, al fondo del todo, encontró un pequeño poblado que fue ocupado por primera vez hace casi 12.000 años.

Plano de los hallazgos de Tell es-Sultán, a 2 Km de la moderna Jericó.

Torre neolítica circular. Con las lluvias y la humedad florece la hierba.

Además de la muralla, construyeron una sólida torre de piedra justo por dentro del muro. Posiblemente fuera una atalaya de vigilancia. La torre se alza a 11 m de altura y tiene una anchura de 9 m en la base. Para alcanzar su cima, plana, los habitantes del poblado construyeron una escalera. Edificaron la torre tan bien que todavía sigue en pie, 10.000 años después. Dentro de la torre se encontraron 12 esqueletos, con las calaveras cubiertas, pintadas. Otra sepultura contuvo siete cráneos. Las mandíbulas fueron separadas, la cara cubierta con yeso, caracoles marinos fueron utilizados para los ojos. En los otros sitios, se encontraron diez cráneos.

Otra vista de la muralla neolítica con la torre circular en primer término.

El siguiente asentamiento en antigüedad data de hace 10.000 años. Las gentes de este poblado, posiblemente cananeos, ya conocían la agricultura y cultivaban trigo y cebada en los terrenos que hoy siguen siendo fértiles. El poblado tenía unos 500 habitantes, muchos, para esos tiempos. Construyeron grandes estructuras de piedra, como un inmenso muro que rodeaba todo el poblado. Tenía 5 m de alto y 3 m de ancho con un foso delante.

Restos de la muralla del periodo del Bronce II. De hacia el 1800 a.C.

Muro y restos de la Edad del Bronce.

Restos de palacio de la Edad del Bronce III.

Torre de la Edad del Bronce.

Sitio arqueológico de Jericó con edificaciones de distintas épocas. Las más antiguas son las del montículo central, rodeadas de fértiles huertas.

En la tradición judeocristiana, la ciudad es conocida como el lugar donde los israelitas, procedentes de Egipto, entraron a la Tierra Prometida, en el siglo XV a. C., dirigidos por Josué, el sucesor de Moisés. Vencieron a los cananeos y al toque de sus trompetas, derribaron las murallas de la ciudad, que también recibió ataques de persas, griegos, romanos, y, posteriormente, musulmanes y cruzados.

El Manantial de Eliseo (también llamado la Fuente del Profeta y la Fuente de Eliseo) es una fuente de agua dulce al lado de los restos arqueológicos de Tel es- Sultán. Los habitantes aprovechaban el agua dulce, muy escasa en el desierto al norte del Mar Muerto. La Fuente de Eliseo hace de Jericó un oasis . El manantial perenne continúa produciendo abundante agua que tiene una temperatura de 26 ° C. Eliseo es un profeta venerado en el Islam, el Judaísmo y el Cristianismo. Parece que se acercaron a él, quejándose porque el agua no era buena y no podían regar la tierra. Eliseo pidió un frasco de sal que luego arrojó al agua diciendo que el agua se había curado y nunca volvería a causar la muerte o falta de cosechas. A partir de ese momento el agua fue pura.

Herodes el Grande en tiempos de Octavio Augusto, la embelleció y construyó jardines, un anfiteatro y varios palacios. También se convirtió en una ciudad industrial y comercial. Exportaba sustancias aromáticas y plantas medicinales, que ambicionaban en todo el imperio, incluida Cleopatra.

Factoría vinícola de la época romana.

Restos del palacio de invierno de Herodes.

Restos del tercer palacio de Herodes.

Según los ortodoxos, este tronco es el auténtico sicómoro de Zaqueo.

Según cuentan los evangelistas, cuando Jesús llegó a Jericó, el jefe de los publicanos, el rico Zaqueo, quiso verlo. Como era bajito de estatura y había mucha gente, se subió a un sicómoro que había cerca de la plaza para verlo, porque tenía que pasar por allí. Este ejemplar tiene 2000 años y se encuentra donde, según la tradición algunos dicen que se subió Zaqueo.

Otro lugar famoso en la Historia de Jericó son las llamadas cuevas de dragón del Monte de las Tentaciones, donde se dice que Jesús pasó 40 días y 40 noches haciendo ayuno mientras el demonio le tentaba de diferentes maneras. Algunas de esas cuevas están habitadas hoy por eremitas.

Monasterio ortodoxo griego en los acantilados del Monte de las Tentaciones. El monasterio original es del siglo XII, pero las construcciones actuales datan del siglo XVIII. Se puede subir en teleférico desde las excavaciones de Tell es- Sultán.

Monasterio ortodoxo de San Jorge de Coziba, en el lugar donde la tradición dice que Elías paró en su camino hacia Sinaí, y donde San Joaquín lloraba porque Santa Ana no concebía y se le apareció un ángel. Santa Ana concibió a María, la Madre de Jesús. Se accede por un puente peatonal a través de Wadi Qelt.

Interior y cúpula de San Jorge de Coziba, del siglo VI.

La ciudad de Jericó desde el Monte de las Tentaciones y Wadi Qelt.

En el siglo VIII, Jericó pasó a estar bajo dominio de la Dinastía Omeya y el califa Hisham ibn abd el Malik, que construyó un palacio con salones, hamman o baños, etc, que después de cuatro años fue destruido por un terremoto y solo quedan restos como los de la foto de arriba. Jericó estuvo bajo la dominación otomana durante 400 años.

Jericó, más tarde, pasó a pertenecer al Imperio Británico, que la cedió al Mandato Británico de Palestina. Luego perteneció hasta 1967 a Jordania, cuando fue arrebatada tras la guerra de los Seis Días por el estado israelí. Hoy, es parte de Israel, a 27 kilómetros de Jerusalén.

Jericó hoy, es una próspera y bella ciudad de unos 22.000 habitantes, conoci8da como la ciudad de las palmeras.

BYBLOS

Situada en Líbano, si nos atenemos al criterio de cuando podría considerarse ciudad, sería entonces la más antigua del mundo siempre habitada. Se tienen noticias de esta ciudad desde hace más de 5.000 años. Las primeras excavaciones realizadas en sus alrededores, a principios del siglo XX, datan del Neolítico. Hoy, Byblos es una bella ciudad de alrededor de 40.000 habitantes, con un área metropolitana que supera los 100.000.

Situada en una colina, fue una antigua ciudad fenicia, denominada Gubla en los textos cuneiformes y Gebal en la Biblia. Su nombre griego Byblos se relaciona con la Biblia, ya que parece que el primer ejemplar se redactó allí porque la ciudad era comercialmente muy rica y negociaba con los egipcios y persas en papiros y maderas de cedro.

Se conserva parte de una muralla de la Edad del Bronce, una necrópolis y restos de templos y edificaciones romanas. También restos medievales. y de épocas posteriores.

Fuente del Rey, de unos 20m de profundidad, a la que se puede bajar por una escalera de caracol, abasteció de agua a la ciudad en la Antigüedad.

Ruinas antiguas.

Templo de los Obeliscos. Del 2700 a. C. en el que se han encontrado muchas figuritas imitando egipcios. Tuvieron una dependencia económica y comercial de Egipto, pagaban vasallaje y vendían sus productos por el Mediterráneo.

Estatuillas de bronce cubiertas de oro, encontradas en el subsuelo del Templo de los Obeliscos. Se cree que son ofrendas. Hoy en día en el Museo de Beirut.

Templo de los Obeliscos.

También apareció en 1923, una necrópolis de los reyes de Byblos, que datan del 2000 al 1000 a.C., como esta tumba del rey Ahiram.

Sarcófago del rey Ahiram, con escritura y bajorrelieves de Byblos, que se conserva en el Museo Nacional de Beirut.

Murallas aqueménidas de Byblos.

Ruinas romanas de Byblos.

Restos de la fortaleza de los cruzados en Byblos.

Murallas medievales de Byblos.

Panorámica de la ciudad de Byblos actual. A la izquierda se puede ver el santuario de Santa Aquilina, templo maronita. A la derecha, con cúpula azul, la Mezquita de Byblos. En primer término, los baños públicos de la ciudad.

ALEPO

Se podría considerar la segunda ciudad más antigua siempre habitada. Es la ciudad más grande de Siria y sus orígenes urbanos se remontan al 4000 a. C. La ciudad sido controlada por diversas civilizaciones a lo largo de su historia, desde los helenísticos hasta los sasánidas, pasando por los musulmanes, pero hoy en día, desde la guerra civil que asola Siria desde el 2011, la ciudad está prácticamente destruida, y se ha convertido en una ciudad fantasma, de donde sus habitantes se han visto obligados a huir.

Sus primeros pobladores fueron hititas, luego amoritas, pasando por griegos, romanos, bizantinos y otomanos. En ella, hasta comienzo de la guerra, habitaban casi 5.000.000 de musulmanes y cristianos y du ciudad antigua había sido declarada Patrimonio de la Humanidad.

Restos de la Fortaleza amurallada de Alepo antes de la guerra.

El Centro de la Ciudad Antigua de Alepo, antes de la guerra. Declarada Patrimonio de la Humanidad.

Por desgracia, esto es lo que queda. Millones de personas huyen de la ciudad buscando refugio.

La guerra civil comenzó en 2011.

Fotos: Olympia.

El antes y el después.

Fotos: Olympia.

El mismo lugar tras la devastación de la guerra.

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